Demasiado cambio en tan poco tiempo

Demasiado cambio en demasiado poco tiempo, ¿verdad?

Con esta pandemia todo se ha transformado obligatoriamente, y con todo quiero decir que un evento global nos está afectando a nivel colectivo, grupal, familiar e individual.

Es grande el impacto emocional y económico que nos ha producido, sobre todo a muchas familias y muchos profesionales de la sanidad. Produce un sentimiento de enorme tristeza e impotencia, pero no por eso hay que dejarse llevar por ese caudal, sobre todo a nivel informativo.

Es es una gran oportunidad de mirarnos hacia adentro -poniendo sumo cuidado de por dónde vamos- porque en este camino nos podemos perder fácilmente en cualquier ramal.

Es tanta la información, tanto lo que nos viene de fuera impuesto, que se hace preciso seleccionar. Es imposible procesarlo todo. Nos dice Jorge Bucay -médico y psicoterapeuta- que tal volumen  “pasa a ocupar un espacio que dispersa nuestro pensamiento, estorba nuestra comprensión de las cosas y deja también un gran nivel de irritabilidad”. Es lo que llama la “infodemia”, otra pandemia añadida.

Además, caer en esta nueva trampa, contagiarse de esta saturación nos deja siempre en estado de “alerta mental”, y nos impide profundizar.

Por eso es importante marcarnos límites en los accesos a la información, porque ese impacto puede dejarnos maltrechos y no ver con claridad a dónde dirigirnos a un nivel individual más interno.

Y todo esto es una cuestión de decisión: la de no contagiarse más de este contagio colectivo, ni contagiar a los demás con el mismo tema una y otra vez. Está bien saber las normas, y por supuesto cumplirlas, pero más allá de eso hay una gran oportunidad: la de vernos a nosotros mismos.

Asusta pensar que alguna gente esté pasando del miedo a la euforia. De un extremo al otro. Encontrar el equilibrio será cuestión de tiempo, pero en ese tiempo cada uno de nosotros es responsable de sí mismo, y eso influye en lo social.

Por tanto, si para algo ha de servir, es para sacar conclusiones a todos los niveles, y establecer las propias prioridades.

Ahora es un momento perfecto para estar sobre todo contigo, sin tampoco aislarte, dedicarte el tiempo que necesites y buscar la calma y no la confusión.

Herba de Sant Jordi (Montgó, Dénia)

¿Cuáles son tus prioridades internas y externas? ¿Qué vas a hacer a partir de ahora? ¿Cómo puedes ayudar a que haya un cambio efectivo a nivel individual, social y global?.

Esas serían en mi opinión las preguntas a formularse.

Mindfulness ha surgido también en el aumento de la información como una enorme cascada que parece que haya brotado de repente, cuando no es así. La atención plena lleva más de dos mil años practicándose, y ahora es cuando se ha reconocido su necesidad. Precisamente frente al estrés, la dispersión, la falta de rigor y honestidad en muchas facetas de la vida que vivimos y presenciamos, se hace imprescindible volver al origen de quiénes somos, qué hacemos aquí y cómo podemos ayudar a aliviar el sufrimiento de muchas personas en este momento.

Mindfulness es como la semilla. Cultivar la semilla de la atención es entrenar tu mente a vivir el momento presente, con amabilidad y sin juicio.

Todo ello no es fácil, porque nos castigamos, nos enjuiciamos, y lo hacemos también con otros. Pero la buena noticia es que se puede entrenar, y que es un entrenamiento constante y progresivo que nos va a ayudar toda la vida.

¿Cómo puedes empezar?

Puedes empezar por lo siguiente:

  • 1 – Escoge la información que quieres que llegue a tu cerebro y a tu vida
  • 2- Pon atención y disfrute en los hábitos diarios: el paseo, la comida, la higiene personal…
  • 3- Dedica un tiempo a estar en silencio, y respirar, soltando mentalmente lo que no necesites más.

No hace falta tener planes todo el tiempo, a veces sólo necesitas respirar, confiar y ver qué pasa.

Puedes probar con este pequeño ejercicio, es un movimiento consciente combinado con la respiración.

RESPIRAR y tomar conciencia es siempre el primer paso:

https://www.respiravida.net/recursos/tres-minutos-mindful-movement-3mmm-audio-gratis

Recuerda que “el cuerpo se beneficia del movimiento, y la mente se beneficia de la quietud”  Sakyong Mipham.

  • 4 – Piensa y siente a nivel individual. Practica la amabilidad contigo: intenta no juzgarte, no culparte, ni culpar o juzgar a los demás.
  • 5 – Piensa y siente a nivel global. Practica la amabilidad hacia las demás personas y todo lo que hay en nuestra amada Tierra. Conecta con ella como mejor sepas.

“Cuando no podemos cambiar una situación, se nos reta a cambiarnos a nosotros mismos” Victor Frankl. 

El mundo está evolucionando de la imperfección a la perfección. Necesita de todo el amor y la compasión. ¡Empieza por ti!.

© Pilar Anta López 2020, Profesora acreditada de Mindfulness por RespiraVida Breathworks, Master en Psicoterapia Gestalt.

By |2020-05-25T08:47:45+00:00mayo 23rd, 2020|Mindfulness|0 Comments

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